¿Funciona la silicona en la cicatrización?

Tanto las cicatrices hipertróficas como los queloides son cicatrices patológicas en las que se produce un exceso de cicatrización con un aumento de depósito de colágeno. No debemos confundir los queloides de las cicatrices hipertróficas. En los queloides la cicatriz excesiva va a crecer más allá de la zona de la herida inicial, mientras que las cicatrices hipertróficas se limitan a la zona del traumatismo inicial. Además, los queloides tendrán peor respuesta a los tratamientos, con mayor tendencia a recurrir a largo plazo. Ambos son más frecuentes en pacientes de raza negra, jóvenes y en zonas como el pecho, espalda superior u hombros. Puedes consultar más información sobre las características y diferencias entre queloides y cicatrices hipertróficas en este enlace.

Existen distintos métodos no invasivos para prevenir y tratar las cicatrices hipertróficas y queloideas. Entre estos destacan las terapias de presión, la aplicación de productos tópicos con componentes como la vitamina E o la aplicación de distintos apósitos. Entre todos estos métodos destaca por su gran popularidad los productos de silicona, principalmente los apósitos autoadhesivos de gel de silicona, aunque también esta disponible en gel tópico y muchas otras presentaciones. A continuación vamos a revisar los mecanismos de acción, eficacia y forma de aplicación de estos productos derivados de silicona…

 

¿Cuál es el mecanismo por el que actuaría la silicona en la cicatrización?

La silicona es un polímero inorgánico derivado del entrecruzamiento de largas moléculas de polisiloxano (átomos de silicio y oxígeno, alternados y encadenados). Este entrecruzamiento entre distintas moléculas de polisiloxano puede ser elevado, dando lugar a un elastómero sólido, o goma. Si el entrecruzamiento es menor el resultado es un gel de silicona. Es inodoro e incoloro, inerte y estable a altas temperatudas. Los apósitos que conocemos suelen llevar una mezcla entre moléculas con mayor y menor entrecruzamiento para combinar durabilidad con mayor adherencia a la piel.

Molécula de silicona. La unión entre el silicio y el oxígeno le da el nombre.

Ahora que ya sabemos qué es la silicona, vamos a ver cómo puede ayudarnos ésta en el proceso de cicatrización. Lo cierto es que no existe un mecanismo claramente definido sino más bien una serie de hipótesis al respecto, que detallamos a continuación:

  1. Aumento de temperatura local: que podría facilitar la activación de la colagenasa, enzima encargada de romper el colágeno y reducir así el grosor de la cicatriz.
  2. Mayor hidratación: la aplicación de un apósito o gel de silicona sobre la piel consigue reducir la liberación transepidérmica de agua, y por lo tanto previene de la deshidratación cutánea. Este aumento en hidratación consigue reducir la sensación de prurito (picor), dolor e inflamación de la cicatriz. Además de generar una serie de señales que frenan la producción de más colágeno.
  3. Aumento de la oxigenación: a pesar de ser apósitos oclusivos, la silicona permite la penetración del oxígeno a las capas celulares de la epidermis y aumenta la cantidad de éste en la piel. Esto tiene un efecto beneficioso en cicatrices hipertróficas, ya que, en muchas ocasiones, el aumento de vascularización y por tanto de grosor de éstas, se debe a una situación de falta de oxígeno (hipoxia).
  4. Efectos inmunológicos: algunos estudios han demostrado que la aplicación de silicona durante largo plazo sobre las cicatrices, reduce las moléculas proinflamatorias que activan la síntesis de colágeno y suprime la actividad de las células responsables (fibroblastos).

Ahora que sabemos el mecanismo teórico por el que podría funcionar la silicona, pasemos a ver qué nos dicen los estudios clínicos…

 

¿Qué dicen los estudios clínicos sobre el uso de la silicona en la cicatrización?

Lo primero que hay que tener en cuenta es que, a pesar de que su uso está muy generalizado, existen pocos estudios amplios y de calidad que valoren la eficacia real de la silicona para la prevención y el tratamiento de cicatrices patológicas. De hecho, en una reciente revisión de Cochrane concluyen que la evidencia disponible es de poca calidad como para recomendar su uso sistemáticamente. Distinguiendo entre los estudios centrados en prevenir cicatrices patológicas y en tratar cicatrices ya existentes podemos concluir lo siguiente…

  • PREVENCIÓN: en los estudios que comparan el uso de silicona frente a no realizar ningún tratamiento, se observan menores tasas de cicatrices patológicas en el caso de las cicatrices que fueron tratadas. Curiosamente existe un estudio en el que no observan diferencias significativas entre apósitos de silicona adherentes, no adherentes o simplemente aplicar cinta adhesiva. Esto puede explicarse entendiendo que cualquier producto adhesivo puede “fijar” la cicatriz, evitando así uno de los desencadenantes principales de cicatrices patológicas: la tensión y movilidad excesiva de la cicatriz. En cualquier caso los efectos preventivos parecen mayores en personas y zonas de riesgo.
  • TRATAMIENTO: los mejores resultados se obtienen en cuanto a reducción del grosor de la cicatriz. Algunos estudios encuentran también buenos resultados en la reducción del color eritematoso (rojo) de la cicatriz y en la elasticidad. No existen resultados significativos en cuanto a reducción del dolor o el picor de las cicatrices. Llama la atención que existen estudios comparando el uso de apósitos de silicona con apósitos de otra composición sin encontrar diferencias significativas. Sí existe un estudio que demuestra mayor eficacia de la silicona frente a un extracto de cebolla purificado que suele emplearse en la cicatrización.

 

¿Existe algún efecto secundario?

Una de las principales ventajas de los apósitos y geles de silicona frente a otras terapias para prevenir o tratar cicatrices es su excelente tolerancia. En contadas ocasiones puede aparecer maceración cutánea, eccemas irritativos o infecciones pero en la mayoría de los pacientes se tolera sin ninguna complicación.

 

¿Cómo debemos aplicar la silicona en las cicatrices?

Ahora que sabemos que la silicona puede tener cierto efecto beneficioso tanto a nivel preventivo como de tratamiento en cicatrices patológicas toca revisar como aplicarla para que realmente sea eficaz. Tenemos que tener en cuenta que el proceso de cicatrización es un proceso largo, y que la fase de remodelación de colágeno se exitende durante meses o incluso hasta el primer año después del traumatismo. Por ese motivo para conseguir el máximo efecto debemos mantener el tratamiento durante al menos unos 6 meses. Además, idealmente los apósitos se deben mantener durante al menos 10 horas al día y los productos tópicos aplciarse unas 2-3 veces al día para mantener una película permanente sobre la cicatriz. La mayoría de estos apósitos o parches autoadhesivos pueden reutilizarse durante varios días seguidos o incluso pueden dejarse adheridos hasta que se despeguen del todo. En cualquier caso tenemos que saber que para poder ver resultados la constancia es muy importante en estos casos.

 

¿Mejor en parches o en gel tópico?

Esta es una pregunta que surge con mucha frecuencia. Actualmente tenemos infinidad de marcas que tienen parches autoadhesivos de gel de silicona y cada vez más productos tópicos que contienen gel de silicona para aplicar en forma de película sobre la piel. Realmente no existe ningún estudio de calidad que compare la eficacia de ambas alternativas por lo que la elección dependerá de varios factores: preferencia del paciente, localización de la herida o cicatriz, riesgo de cicatriz patológica… Como regla general, en casos de mayor riesgo sería mejor utilizar parches de gel de silicona, ya que al efecto propio de la silicona se le sumará el efecto de tener la cicatriz más inmovilizada. Sin embargo, a nivel preventivo y en zonas visibles que suelen tener buena cicatrización, como la cara, los geles tópicos pueden ser una alternativa excelente con mejor tolerancia cosmética.

 

En resumen…

Lo cierto es que existen pocos estudios de calidad que nos avalen la eficacia de los productos de silicona a nivel preventivo y terapéutico en las cicatrices patológicas (hipertróficas y queloides). Sin embargo, debido a su buena tolerancia, los resultados clínicos disponibles y el posible mecanismo de acción múltiple que parecen tener estos productos, su uso parece recomendable para prevenir cicatrices patológicas en casos de riesgo: cicatrices en tronco superior, cicatrices a tensiónpersonas de raza negra o con antecedentes de cicatrices patológicas previas. Además, a nivel terapéutico se puede aconsejar su uso combinado con el resto de tratamientos disponibles (láser, inyecciones de corticoides, terapia de presión, etc.) para conseguir los mejores resultados. No se aconsejaría su uso como tratamiento único para queloides o cicatrices hipertróficas resistentes por su eficacia limitada.