Lagos venosos del labio: tratamiento láser

¿Qué son los lagos venosos?

Los lagos venosos son dilataciones vasculares que aparecen en los labios, generalmente en el labio inferior por ser el más fotoexpuesto. Se muestran como lesiones papulosas azuladas de tacto blando y que pueden desaparecer a la presión para luego rellenarse. A la histología se ve que tienen una única capa de células endoteliales y una pared gruesa de tejido fibroso.

¿Por qué aparecen los lagos venosos?

Una de las causas principales es la exposición solar crónica. Por esto es importante hacer el diagnóstico diferencial con lesiones más peligrosas que aparecen con la exposición solar como las queilitis actínicas o epiteliomas espinocelular o basocelular. Además, en algunos casos se relaciona su aparición con traumatismos previos. Más rara es su aparición en el contexto de síndromes genéticos que cuentan con más malformaciones vasculares en el resto del cuerpo.

¿Qué síntomas producen?

Por lo general, los lagos venosos son asintomáticos aunque en ocasiones pueden sangrar con mínimos roces. Es frecuente que una vez aparezcan vayan creciendo progresivamente.

¿Cómo se pueden tratar los lagos venosos?

Existen muchas técnicas que se pueden emplear para su tratamiento tales como la cirugía, escleroterapia o crioterapia. Entre todas estas técnicas la más segura, rápida y eficaz es el empleo de láseres vasculares.

¿Qué láseres son los mejores para el tratamiento?

Al tratarse de lesiones azuladas y de componente vascular profundo se requieren láseres como el Nd:YAG con una longitud de onda larga para poder coagular la lesión completamente. En concreto el láser Multiplex® de la plataforma Cynergy® es una tecnología que combina dos láseres distintos de forma secuencial: primero un disparo de láser de colorante pulsado, seguido de un disparo de láser de Nd:YAG. Esto permite usar energías menores del Nd:YAG resultando en un tratamiento áun más seguro.

¿Cuántas sesiones se requieren para tratar los lagos venosos?

Con los parámetros bien ajustados se puede resolver la lesión casi por completo en una única sesión aunque en ocasiones haga falta un segundo tratamiento para acabar de cerrarla. El tratamiento es escasamente doloroso, no obstante se puede optar por la aplicación de crema anestésica previa a la sesión de láser.