¿Cómo prepararse para un láser dermatológico? – 10 recomendaciones

Este es el decálogo que debes seguir de cara a cualquier tratamiento con láser dermatológico. En líneas generales se puede aplicar para cualquier tipo de indicación del láser (láser vascular, láser de resurfacing, luz pulsada intensa, depilación láser…) y en cualquier localización, si bien existen algunas particularidades de cada uno de estos tratamientos que también habrá que tener en cuenta.

 

  1. Fotoprotección: es importante que al menos en las 2 semanas previas evites la exposición solar mediante métodos físicos (ropa, sombrero, gorra, gafas de sol…) y con fotoprotectores de factor elevado (al menos 50+). De esta forma, a la hora del tratamiento la piel no estará bronceada y el láser podrá “distinguir” mejor entre el objetivo a tratar (por ej. léntigo o mancha solar) y la piel que debe respetar.¡Recuerda que esta fotoprotección es aún más importante en los cuidados después del tratamiento con láser!

 

  1. Medicación y antecedentes: no olvides señalar a tu médico si tienes alguna enfermedad o tomas alguna medicación habitual. Por lo general con los láseres las interacciones con fármacos son excepcionales, ya que éstos utilizan la luz como herramienta terapéutica. Aún así, es posible que ciertos tratamientos o patologías puedan retrasar la recuperación tras el tratamiento (por ej. diabetes). Este puede ser el caso de pacientes que tomen antiagregantes o anticoagulantes y se sometan a un tratamiento con láser vascular.

 

  1. ¿Tratamientos previos?: asegúrate que le indicas a tu médico si has realizado otro tratamiento estético que pueda verse afectado por los láseres en las zonas donde se va a realizar el tratamiento. Si por ejemplo te has realizado rellenos, tratamiento con toxina botulínica o hilos tensores conviene que tu médico lo sepa para determinar si es necesario retrasar el tratamiento con láser.

 

  1. Preparación de la piel: en algunos tratamientos con láser encaminados a mejorar la textura de la piel (“resurfacing” con láser), puede ser beneficioso preparar la piel con productos que contengan moléculas como los alfa-hidroxiácidos o los retinoides. Al preparar la piel con estos principios activos que tienen un efecto renovador, los efectos de los láseres se verán potenciados. Debe ser tu médico quien te indique la mejor preparación, ajustando correctamente las concentraciones de estos productos tópicos en cada caso.

 

  1. Evita fumar: son bien conocidos los efectos nocivos del tabaco sobre la piel, acelerando su envejecimiento y aumentando el riesgo de diversas patologías incluyendo el cáncer cutáneo. En el contexto de un tratamiento con láser hay que tener en cuenta que el tabaco va a enlentecer la recuperación posterior y empeorar los resultados del tratamiento. Esto es especialmente significativo en los tratamientos con láseres ablativos.

 

  1. Anestesia tópica y control del dolor: debe ser el médico que realizará el tratamiento quién te indique si puedes aplicarte algún tipo de anestésico antes del tratamiento. Esto dependerá de la zona a tratar, el tipo de láser, o la extensión entre otros factores. Hay que tener en cuenta que en algunos tratamientos, como es el caso de los láseres vasculares o la luz pulsada intensa, el uso de anestésicos tópicos puede limitar la eficacia del láser por tener un efecto de vasoconstricción sobre los vasos dilatados que queremos tratar. Existen otras medidas que tu médico puede aplicar durante el tratamiento para paliar las molestias, tales como la aplicación de aire frío, utilización de dispositivos de vibración y, en los tratamientos más potentes, anestesia local inyectada. ¡No te quedes con dudas sobre las posibles molestias del tratamiento y la forma de reducirlas!

 

  1. Antibióticos o antiherpéticos: los tratamientos con láseres ablativos (como el láser de CO2 o Erbio) generan pequeñas heridas controladas en la superficie cutánea. En estos casos puede estar indicado el uso de antibioterapia tópica y oral, así como fármacos antiherpéticos preventivos para evitar la reactivación de infecciones herpéticas. Esto vendrá determinado por la zona y extensión a tratar así como por los antecedentes del paciente (herpes frecuentes o no).

 

  1. Evita maquillajes y otros cosméticos el día del tratamiento: lo ideal es que el día del tratamiento acudas sin aplicarte ningún producto más allá de tu limpiador habitual. Esto facilitará la limpieza previa al tratamiento con láser y evitará que acudas con la piel excesivamente reactiva. Además, debes consultarle a tu médico si podrás aplicarte maquillaje inmediatamente tras el tratamiento.

 

  1. Conoce el periodo de recuperación para organizarte con tiempo: existen algunos tratamientos con láser con una recuperación muy rápida que nos permite incorporarnos a nuestra rutina desde ese mismo día o al día siguiente (por ej. láser fraccionado no-ablativo). Sin embargo, existen tratamientos más potentes con una recuperación más prolongada que puede exigirnos limitar nuestra actividad durante unos cuantos días (es el caso de los láseres ablativos). ¡Asegúrate que entiendes bien el periodo de recuperación del tratamiento que vas a realizarte para poder encajarlo en tu vida social y laboral!

 

  1. Entiende el tratamiento en su conjunto: en muchos casos los tratamientos con láseres requieren de varias sesiones que deben repetirse para conseguir los resultados deseados. Pregunta a tu médico cuántas sesiones serán necesarias en tu caso, para poder planificar el conjunto del tratamiento y valorar los resultados tras cada sesión. Muchas veces los resultados son acumulativos y no se notan desde la primera sesión.