Plasma rico en plaquetas y cicatrices

¿Qué es el Plasma Rico en Plaquetas (PRP)?

El PRP es un producto generalmente autólogo (obtenido del propio paciente) consistente en un volumen concentrado de plasma cargado de factores de crecimiento. Contiene dos tipos de gránulos de interés médico:

  • Gránulos alfa: con hasta 7 tipos de factores de crecimiento como PDGF, TGFbeta o VEGF. Estimulan proliferación, diferenciación y vascularización.
  • Gránulos densos: agentes bioactivos como la serotonina o la histamina. Modulan el proceso inflamatorio.

¿Cuáles son las utilidades del PRP?

El PRP se viene utilizando desde los años 70, inicialmente en patología musculoesquelética y maxilofacial. En la última decáda su uso en Dermatología y Estética a aumentado por su potencial utilidad en curación de heridas, injertos grasos, alopecias y voluminización entre otras.

¿Cómo se obtiene el PRP?

El PRP se obtiene por extracción de sangre y posterior centrifugación en la que se separan los glóbulos rojos (que quedan debajo por pesar más), del plasma con plaquetas. En los dispositivos que realizan doble centrifugación se separa además el PRP del plasma pobre en plaquetas. Posteriormente se añade el activador plaquetario (cloruro de calcio y/o trombina). Se puede emplear en forma líquida o en gel, consiguiendo mayor duración y volumen.

¿Cómo puede ayudar el PRP a la cicatrización?

El PRP tiene 3-5 veces la concentración de plaquetas que se encuentran en las heridas, lo que supone una liberación masiva de factores de crecimiento y estimulación celular hacia la regeneración. Se puede emplear de forma aislada o, más frecuentemente, asociado a otros tratamientos como los láseres.

¿En qué tipo de cicatrices tiene más evidencia el PRP?

Existen cada vez más estudios respecto a la utilidad del PRP para mejorar los procesos de cicatrización o incluso cicatrices pasadas. Destaca su utilidad en los siguientes casos:

  • Cicatrices de acné: la combinación de láseres fraccionadoa ablativos (CO2 o Erbio) junto con PRP consigue mejorías mayores que el láser de forma aislada. Además, la recuperación tras el tratamiento con láser es más rápida (menos eritema, edema y costras). Existen estudios que señalan que su uso puede ser incluso tópico, sin necesidad de inyectarlo. El PRP también podría combinarse con otras técnicas como el microneedling o rellenos de grasas (lipofilling).
  • Cicatrices quirúrgicas: se ha estudiado principalmente en cicatrices de cesáreas, en las que su uso frente a placebo (suero salino) demuestra que el PRP inyectado subcutáneo consigue mejores puntuaciones en escalas que miden eritema, edema y dolor.
  • Heridas traumáticas y quemaduras: los estudios con mayor evidencia demuestran utilidad en combinar el PRP junto con láser fraccionado e injertos grasos (lipofilling) o de la facción vascular estromal (FVS o SVF). El PRP consigue un mejor mantenimiento de la grasa inyectada, frente a aquellos casos en los que se injerta grasa de forma aislada.
  • Queloides: existen estudios de poca calidad pero el PRP podría ser de utilidad para evitar recurrencias tras la realización de otras técnicas: excisión quirúrgica, inyección de corticoides o radioterapia entre otras.