Revisión quirúrgica de cicatrices

Ante cicatrices patológicas (hipertróficas, queloides, atróficas…) o inestéticas, lo ideal es tratar de hacer un abordaje no quirúrgico con láseres u otras técnicas para conseguir una reparación lo más completa posible. Sin embargo, existen situaciones en las que no hay más remedio que hacer una revisión quirúrgica de cicatrices.

La revisión quirúrgica de cicatrices consiste en reemplazar la cicatriz existente mediante una nueva excisión quirúrgica y tratar de reparar de nuevo el tejido de la mejor forma posible, empezando de cero.

 

¿Qué cicatrices requieren abordaje quirúrgico?

Algunas características de cicatrices que pueden necesitar abordaje quirúrgico son las siguientes:

  • Cicatrices muy anchas (dehiscentes)
  • Cicatrices muy deprimidas (falta excesiva de colágeno)
  • Cicatrices que requieren reorientación (aliviar tensiones)
  • Cicatrices con con bordes irregulares (muy marcadas)

 

¿Cómo se realiza la revisión quirúrgica de las cicatrices?

En primer lugar hay que decidir el tipo de excisión que se va a realizar:

  • Excisión en huso: quitar la cicatriz directamente.
  • Extirpación con punch: típica de cicatrices de acné en picahielos, estrechas.
  • Extracción seriada en partes: cicatrices muy grandes que preferimos abordar en distintas intervenciones.

Una vez extirpado el tejido cicatricial tenemos que decidir cómo cerrar el defecto o herida resultante. Hay algunas consideraciones que son especialmente importantes en la revisión quirúrgica de cicatrices:

  • Aliviar al máximo la tensión: mediante despegamiento del tejido adyacente para evitar que la cicatriz se abra de nuevo al cerrarla.
  • Realizar suturas por planos que incluyan puntos subcutáneos y superficiales.
  • Cierres siguiendo las líneas de tensión corporales.
  • Evitar al máximo el riesgo de infección con una técnica quirúrgica aséptica
  • Retirar tejido sobrante para evitar bordes irregulares.

A la hora de realizar el diseño del cierre a su vez existen diferentes alternativas:

  • Cierre directo de la herida quirúrgica
  • Plastias para liberar tensión: la más frecuente es la Z-plastia, en la que la cicatriz se reorienta en forma de Z y se prolonga ligeramente. El resultado es una herida con menos tensión y más irregular a la vista (con lo que se apreciará menos).
  • Plastias para “esconder” o irregularizar cicatrices muy marcadas: como la plastia en W o cierre geométrico de líneas quebradas.

 

¿Y una vez tenemos la nueva cicatriz…?

La ventaja de empezar desde cero es que podemos acompañar el proceso de cicatrización con técnicas que van a mejorar la cicatriz a largo plazo y evitar que vuelva a dar problemas. Entre estas técnicas destacan las siguientes:

 

Referencias

  1. Cerrati EW, Thomas JR. Scar Revision and Recontouring Post-Mohs Surgery. Facial Plast Surg Clin North Am. 2017;25(3):463–471. doi:10.1016/j.fsc.2017.03.014
  1. Hove CR, Williams EF 3rd, Rodgers BJ. Z-plasty: a concise review. Facial Plast Surg. 2001;17(4):289–294. doi:10.1055/s-2001-18828 
  1. Garg S, Dahiya N, Gupta S. Surgical scar revision: an overview. J Cutan Aesthet Surg. 2014;7(1):3–13. doi:10.4103/0974-2077.129959